domingo, 23 de junio de 2024

Surfactante exógeno como tratamiento de la atelectasia pulmonar masiva

 

AMC vol.19 no.4 Camagüey jul.-ago. 2015

INTRODUCCIÓN

Las atelectasias son un estado de colapso y falta de aire en todo el pulmón o en una zona del mismo, asociada a la pérdida del volumen residual, capacidad vital, residual funcional y pulmonar total. Usualmente representa una manifestación secundaria y no una enfermedad aislada, puede declararse de tres formas diferentes: compresión del parénquima pulmonar por procesos intra y extratorácicos, aumento de la tensión superficial del alveolo o los bronquiolos y la obstrucción de las vías aéreas, mecanismo este muy asociado al cúmulo de secreciones espesas que impiden el intercambio gaseoso con éxito. 1 Una vez establecido el diagnóstico de colapso bronquial, el tratamiento debe orientarse directamente a la causa de la obstrucción y a la infección que habitualmente le acompaña. La fisioterapia convencional en la mayoría de las veces, evita la atelectasia, pero en algunos casos no es totalmente suficiente por lo que es necesaria la asociación de métodos alternativos para su resolución, se encuentran entre las opciones: la administración de solución salina hipertónica al 3 % o al 6 %, el lavado broncoalveolar y la administración de surfactante pulmonar exógeno. 2

Las infecciones respiratorias bajas, lesionan los neumocitos tipo II, células que producen el surfactante endógeno, la extravasación de proteínas inhibidoras del plasma, la presencia de mediadores de la inflamación y la posible incorporación de componentes del surfactante a la fibrina en fase de polimerización durante la formación de las membranas hialinas; pueden interferir con la formación o eficacia del surfactante. Estos factores pueden facilitar la formación de atelectasias en diversos procesos tales como: el aumento de las secreciones respiratorias, tratamiento con determinados fármacos o sustancias químicas, el edema del pulmón, el síndrome de insuficiencia respiratoria aguda, el embolismo pulmonar, la anestesia general y la ventilación mecánica. 3

Utilizar ante una atelectasia masiva, el lavado broncoalveolar con surfactante exógeno (Surfacen®), 4 unido a la fisioterapia respiratoria fue una estrategia de tratamiento a seguir en el caso clínico que se presenta.

 

CASO CLÍNICO

Paciente de 16 años de edad con antecedente patológico personal de epilepsia desde los dos años de vida, bajo tratamiento con valproato de sodio. Comienza con síntomas respiratorios y fiebre de 39 °C, cuatro días antes del ingreso en la unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Pediátrico Dr. Eduardo Agramonte Piña, de Camagüey. Según las manifestaciones clínicas, la radiografía de tórax y los resultados de los estudios analíticos hemogasométricos y de laboratorio, se diagnosticó:

-. Neumonía del pulmón derecho.
-. Síndrome de insuficiencia respiratoria aguda.
-. Sepsis severa con foco.

Se realizó intubación con tubo endotraqueal número 7 con coff y ventilación mecánica protectiva con ventilador Servo I en modalidad presión-control. Presión-inspiratoria: 25 cm H2O, frecuencia respiratoria: 34 respiraciones por minuto, presión positiva al final de la expiración (PEEP): 10 cm H2O, Relación inspiración-expiración (I/E): 1/1,5, Volumen corriente inspiratorio (Vci): 300 mL, Volumen corriente espiratorio (Vce): 298 mL, Presión Pico: 35 cm H2O, Fracción inspirada de O2: 100 %, Distensibilidad estática: 5 mL/cm H2O, Índice de Oxigenación (IO): 48,52 mm Hg.

En el tratamiento antimicrobiano se utilizó ceftriaxona y vancomicina, la sedación con midazolan a 6 mg/kg/min. Se hizo una transfusión con glóbulos a 10 mL/kg de peso para mejorar la hemoglobina y el transporte de oxígeno a los tejidos, se aporta albúmina humana a razón de 1 g/kg de peso con el objetivo de mejorar la presión oncótica del plasma y se corrige la hipoglucemia con dextrosa al 10 % a razón de 1 g/kg. Se mantiene estable durante cinco días. Se comienza a preparar para la desconexión y se disminuyen los parámetros ventilatorios, se traslada a la paciente a una modalidad sincronizada donde interactúa con el equipo de respiración y logra esfuerzos respiratorios eficaces mediante el entrenamiento muscular continuo, pero mantiene gran cantidad de secreciones respiratorias, secundarias a su enfermedad de base y a la necesidad real del uso de anticonvulsivantes. Se realizan varias aspiraciones para evitar obstrucciones del tubo endotraqueal así como complicaciones en el intercambio gaseoso. Posteriormente se produce un fenómeno grave de desaturación con compromiso de los parámetros ventilatorios, el cuadro clínico se manifiesta por: disnea, cianosis de inicio repentino, hipotensión arterial, taquicardia y agitación. En la exploración física se detecta disminución o ausencia de los movimientos respiratorios en el hemitorax izquierdo, matidez en la región afectada y reducción o ausencia completa de los ruidos respiratorios homolaterales.

Se identifica la gravedad de la paciente y se inicia tratamiento enérgico para evitar complicaciones fatales y se comienza la reanimación con soluciones cristaloides a 20 mL/kg de peso, se administra una dosis de metilprednisolona a 2 mg/kg, una dosis de aminofilina a 5 mg/kg y sulfato de magnesio al 10 % a razón de 40 mg/kg, se aporta oxígeno al 100 %, se toma muestra para hemogasometría y se realiza una radiografía de tórax urgente. La muestra de gasometría arterial brinda los resultados que se muestran a continuación (tabla).

tabla

En la radiografía de tórax, se aprecia desviación de la tráquea, del corazón y del mediastino hacia el lado izquierdo, elevación del diafragma del mismo lado y disminución de la altura de los espacios intercostales con la sobredistensión del pulmón derecho dado por un enfisema compensador y la presencia de una radiopacidad no aireada contralateral. Se diagnostica atelectasia masiva del pulmón izquierdo con enfisema compensador derecho (figura 1).

figura 1

Se realizó lavado broncoalveolar amplio con 10 mL de solución salina al 0,9 % y luego se instiló surfactante exógeno (Surfacen®) dosis de 100 mg diluidos en 10 mL de agua para inyección, cada 12 horas, administrado por vía endotraqueal, con el uso de un conector giratorio reutilizable y una sonda de aspiración número 8. Después de cada instilación, se realiza, kinesioterapia respiratoria con drenaje postural, vibraciones y percusión de la zona afectada. Luego del segundo lavado broncoalveolar y la instilación del surfactante exógeno, muestra mejoría notable del estado de oxigenación y se realiza toma de muestra para gasometría arterial y radiografía de tórax evolutiva (figura 2).

figura 2

Avanzó de manera secuencial hacia la separación del equipo de respiración y se desacopló de la ventilación mecánica cinco días después de la complicación sin accidentes, mantuvo buena evolución posterior. No se presentaron eventos adversos en relación al uso del surfactante exógeno. Egresó a los 21 días con una recuperación satisfactoria, con seguimiento por consulta externa mensual sin secuelas pulmonares ni recurrencias del cuadro inicial.

 

DISCUSIÓN

La hipoventilación es una de las causas más comunes de atelectasia que aparece como resultado del uso de sedantes, anticonvulsivantes, la disminución de la función mucosiliar, la limitación del esfuerzo inspiratorio, daño en la eficacia del reflejo de la tos, todas estas causas favorecen el acúmulo de secreciones pulmonares perjudicando la relación ventilación perfusión y la función pulmonar de oxigenación. 5

Las maniobras de higiene bronquial, rexpansión pulmonar, kinesioterapia respiratoria activa o asistida, drenaje postural bronquial selectivo y los cambios de posición en ocasiones son técnicas insuficientes para revertir la atelectasia, por lo que se hace necesario el uso de otros método para mejorar la hipoxemia pulmonar grave. 1, 5, 6

La atelectasia puede ser consecuencia de la depleción del surfactante o su inactivación relacionada con la ventilación mecánica, se postula que su mecanismo es a razón del ateletrauma como resultado de la apertura y cierre repetitivo de las unidades alveolares en el pulmón colapsado que ocasiona cizallamiento alveolar, estas repetitivas tensiones en la vía aérea inician un daño local que va progresando hacia los tejidos adyacentes, liberan así una gran ctantidad de mediadores de la inflamación. 6

El uso del lavado broncoalveolar (LBA) permite remover las sustancias nocivas presentes en la vía aérea de los recién nacidos con síndrome de aspiración de meconio, entre ellos el propio meconio y otros resultantes inflamatorios como: neutrófilos, lipasas, metabolitos del ácido araquidónico, y componentes proteicos. Si se consideran los aspectos histológicos, el LBA aplicado solamente con suero fisiológico ocasiona una mayor reacción inflamatoria posiblemente asociada a la remoción del surfactante endógeno y la formación de áreas atelectásicas con disminución del la distensibilidad pulmonar. 6, 7

La realización del LBA seguido de una dosis complementaria de surfactante tiene cuatro propósitos fundamentales: remoción de sustancias que obstruyen las vías aéreas; restablecimiento de las funciones del surfactante que habían sido inhibidas por estas sustancias; reposición del surfactante retirado de la aspiración y por último reducir la vasoconstricción pulmonar. 8

Szymankiewicz, et al, 9 utilizan LBA seguido de una dosis complementaria de surfactante bovino, donde evaluó la mecánica pulmonar referente a distensibilidad dinámica, resistencia en vías aéreas y la presión media en el árbol bronquial con un pneumotacógrafo. Fueron comparados los resultados con los del grupo control que no recibieron la terapia con surfactante, el grupo de tratamiento evidenció una mejora significativa y rápida de las condiciones pulmonares que persistieron por lo menos 24 horas. 7-10

En los pacientes con colapso pulmonar por atelectasia la instilación del surfactante exógeno solo logra su éxito si se retiran las sustancias que lo inactivan, tales como, proteínas del plasma que inundan el intersticio alveolar, mediadores inflamatorios, proteasas, lipasas, por lo que la combinación de ambos tratamientos iniciando lavado broncoalveolar amplio con solución salina al 0,9 % y finalizar con la instilación de un agente tensoactivo pulmonar, elimina todos los mediadores inflamatorios que ocasionan el colapso y de este modo la fisioterapia respiratoria y drenaje postural logran la función de barrido de los silios pulmonares para estimular la función de la musculatura contráctil de la caja torácica y contribuir a la apertura alveolar. 9-11

La mejoría notable de los valores de la oxigenación y la reducción de los parámetros de la asistencia respiratoria constituyen una buena opción para recuperar la deuda de oxígeno, de este modo las propiedades químicas demostradas del Surfacen® hacen posible el restablecimiento de la función de intercambio gaseoso y la resolución del colapso pulmonar. 12

 

CONCLUSIONES

La aplicación del lavado broncoalveolar con surfactante exógeno mejoró el compromiso de oxigenación que ocasiona la atelectasia masiva y permitió una rápida evolución radiográfica en la paciente, así como la disminución de los parámetros ventilatorios.

 

Tos crónica. Manejo en Atención Primaria

 

Medifam vol.13 no.3  mar. 2003

INTRODUCCIÓN 


Se denomina tos crónica o de larga evolución a aquélla que se presenta durante un periodo mayor de tres semanas sin etiología conocida, o de ocho semanas con antecedentes de infección respiratoria aguda previa1,2

La tos es un mecanismo fisiológico de defensa. La estimulación de una serie de localizaciones periféricas conectadas con el centro de la médula (nariz, canal auditivo, rinofaringe, laringe, tráquea, bronquios, superficies pleurales, esófago distal) desencadena una secuencia cuyo resultado es la tos3.

CASO CLÍNICO 

Varón de 64 años de edad que acudió a la consulta de AP por tos seca de dos meses de evolución y ocasionalmente sensación descrita por el paciente: como si se le "cerrara el píloro" y no pudiera comer. 

Como antecedentes familiares destacaban la muerte de su madre y su padre por tuberculosis (TB). Como antecedentes personales destacaban: poliomielitis en la infancia que dejó como secuela una leve deformidad en ambos miembros inferiores, ulcus duodenal a los 35 años sin clínica péptica posterior y herniorrafia inguinal en 1997. Exfumador desde hacía 9 años. 

En la anamnesis inicialmente refería pirosis retroesternal ocasional de minutos de duración que cedía espontáneamente o con antiácidos, y además sensación de plenitud gástrica. 

En la exploración física presentaba un hábito asténico. Estaba afebril, eupnéico y normocoloreado. La exploración de cabeza, cuello, tórax y abdomen era normal. 

En la primera visita su médico de familia solicitó analítica básica (hemograma y bioquímica) y radiografía (Rx) de tórax y pautó tratamiento empírico con omeprazol 20 mg/día. Los resultados de las pruebas complementarias fueron rigurosamente normales y el tratamiento empírico no fue eficaz. Simultáneamente el paciente consultó por propia iniciativa a un otorrinolaringólogo que le solicitó una Rx de senos paranasales donde se encontraron hallazgos compatibles con sinusitis que fue tratada por el especialista con un ciclo de Cefuroxima-axetilo 500 mg/12 h (6 días). Posteriormente, un mes después, ante la persistencia de la tos y reciente aparición de una discreta pérdida de peso, su médico de familia solicitó interconsulta al neumólogo, realizó una analítica ampliada y un test de sangre oculta en heces, buscando patología pulmonar y digestiva. El neumólogo realizó como pruebas complementarias: mantoux, que resultó positivo (12 mm) con Ziehl de esputo y orina repetidamente negativos, gasometría arterial basal, pruebas de función pulmonar (PFP) y test de provocación con metacolina, fibrobroncoscopia, tomografía computadorizada (TC) torácica. Todas esta pruebas no dieron hallazgos patológicos. El tratamiento empírico con broncodilatadores pautado por el neumólogo tampoco fue efectivo. Las nuevas pruebas complementarias realizadas por el médico de familia, dieron como resultado una anemia leve (Hb: 11,7 g/dl) normocítica normocrómica con índice de distribución eritrocitaria elevado, trombocitosis, aumento de globulinas, descenso de albúmina y elavación de la velocidad de sedimentación globular: 88 mm/hora. El estudio de sangre oculta en heces fue positivo. 

Con este nuevo hallazgo su médico de familia solicitó, de forma consecutiva, interconsulta con el gastroenterólogo el cual realiza una colonoscopia y un enema opaco en los que presenta como único hallazgo significativo una diverticulosis colónica, sin evidenciarse otra patología digestiva. 

Simultáneamente al seguimiento del cuadro digestivo, 3 semanas después de la interconsulta con el neumólogo, el paciente comienza, con astenia por lo que su médico de familia solicitó interconsulta con el Servicio de Medicina Interna hospitalario. En este servicio se realizan una TC abdominal en la que se observa una gran tumoración abdominal con probable organodependencia gástrica y afectación local que aconsejan confirmar mediante gastroscopia y biopsia. Al hacer la panendoscopia oral encuentran una úlcera gástrica prepilórica de aspecto benigno que posteriormente se confirma por anatomía patológica de una pieza de biopsia. En el Servicio de Cirugía General y Digestivo realizaron una laparotomía exploradora encontrándose una gran tumoración, probablemente retroperitoneal, adherida a cara posterior gástrica a nivel de fundus y múltiples nódulos extraperitoneales. Extirparon varios de estos nódulos para biopsia y realizaron una gastrectomía parcial con gastroyeyunostomía. La biopsia se informa como sarcoma fusocelular de grado intermedio (grado II) encuadrable en un sarcoma del estroma de la pared gastrointestinal. Con este diagnóstico fue remitido a las consultas de Medicina Interna para valoración de tratamiento adyuvante que fue desestimado. Tras el alta hospitalaria, el paciente recibió atención domiciliaria con tratamiento paliativo por su médico de familia hasta su fallecimiento, catorce meses después del diagnóstico. 

DISCUSIÓN 

Las causas de tos crónica son muy variadas (Tabla I). La Academia Americana de Medicina de Familia recomienda llevar paralelamente el diagnóstico y el tratamiento de estos pacientes y desaconseja el empleo de antitusígenos generales y la utilización de métodos diagnósticos invasivos4,5

 


A la hora de plantear una estrategia diagnóstica y terapéutica en AP hay que tener en cuenta que una correcta anamnesis y exploración clínica dirigida a las zonas anatómicas que desencadenan el reflejo de la tos nos darán la clave en la mayoría de los casos6,7 (Fig. 1). 

 


Debemos interrogar sobre la inhalación de tóxicos, como el tabaco. Éste es la causa principal de tos crónica. Con el cese del hábito tabáquico disminuye drásticamente la tos dentro del primer mes. Los profesionales de AP debemos utilizar cualquier oportunidad para estimular el cese del hábito tabáquico. Otros tóxicos son los derivados de la actividad profesional. Si el paciente nota que mejora durante las vacaciones, habrá que aconsejarle que adopte medidas de protección, como el uso de mascarilla. 

El goteo postnasal se comprueba al observar drenaje mucoso en la orofaringe proveniente de la rinofaringe. El paciente nota carraspeo e ingiere moco. Se tratará empíricamente con antihistamínico de primera generación y descongestionante vía oral. Si no se controla se añaden corticoides vía nasal. Una exploración otorrinolaringológica (ORL) puede evidenciar cerumen en el conducto auditivo externo (CAE), sinusitis o rinitis como causa de tos prolongada. En el caso clínico el paciente presentaba tos seca irritativa, con sensación molesta en la faringe, lo que podría indicar una tos postinfecciosa tras la sinusitis, o un goteo postnasal que nosotros no evidenciamos. 

Los pacientes con asma pueden presentar tos crónica, generalmente improductiva con o sin disnea y sibilancias. En los niños será la primera causa a descartar8. En los periodos intercríticos la exploración física puede ser normal. Debe realizarse una evaluación mediante PFP. Una reducción en el flujo pico espiratorio y del índice de Tiffeneau son diagnósticos de enfermedad pulmonar obstructiva. Si tras terapia broncodilatadora se produce un incremento de al menos un 15% en el volumen espiratorio forzado en el primer segundo, se puede realizar el diagnóstico de asma. Ante resultados no concluyentes se realizará una prueba de provocación con metacolina que evaluará la hiperreactividad de las vías aéreas. 

Algunos pacientes pueden presentar tos crónica como único síntoma de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). La tos es seca, persistente, independiente de la posición del cuerpo. En el paciente del caso, además de estas características presentaba pirosis y plenitud postprandial. Debe ensayarse un tratamiento empírico con un inhibidor de la bomba de protones a dosis elevadas, Omeprazol 40 mg/día. La resolución sintomática suele ser rápida y la curación de la ERGE oscila entre cuatro y ocho semanas. Puede ser útil la adición de agentes procinéticos. Los pacientes que no responden deben ser evaluados con pHmetría esofágica que nos dará el diagnóstico9,10

En cuanto a los fármacos, los inhibidores de la enzima de conversión de angiotensina (IECAs) producen tos entre un 5-20%11. Los betabloqueantes aumentan la resistencia al paso del aire de los bronquios y bronquiolos, por lo que en algunas personas susceptibles pueden producir tos. La tos desaparecerá al suspenderlos. 

La tos puede durar hasta ocho semanas tras infecciones del tracto respiratorio, debido a una hiperreactividad bronquial, sobre todo si éstas fueron producidas por el virus sincitial respiratorio (VSR). Si no se obtuviese mejoría con antihistamínicos, se trataría con corticoides inhalados. 

Respecto a la bronquitis crónica (BC), el bromuro de ipratropio inhalado puede aportar beneficios en el tratamiento de esta causa de tos. Estos pacientes deben ser evaluados al menos con una Rx de tórax y PFP. Debemos valorar los cambios en las características de la tos. 

Los pacientes con pérdida de peso u otra sintomatología de enfermedad maligna raramente presentan tos como único síntoma. Habrá que estar alerta ante un posible síndrome constitucional (Tabla II). 

 


Aunque no existe evidencia científica de ello, nuestra sospecha es que el paciente sufría tos por multiples causas, entre ellas, ERGE, sinusitis, caquexia, tumoración en hemiabdomen superior de gran tamaño. Aunque se trataba una de ellas no desaparecía por completo debido a la contribución de las otras. Debemos tener presente que algunas patologías extratorácicas pueden producir tos12,13. La actitud final adoptada fue conservadora. Se ha desestimado el tratamiento quimioterápico basándose en que el leiomiosarcoma gastrointestinal es, dentro de los sarcomas, el que menos responde a quimioterapia. Por otra parte la gran masa residual y la larga evolución clínica hacen que la indicación del tratamiento radioterápico sea controvertida. El leiomiosarcoma es el tercer tumor maligno gástrico en frecuencia que afecta sobre todo a las paredes anterior y posterior del fondo gástrico, que suele ulcerarse y sangrar. Su diagnóstico diferencial fundamental es con el leiomioma benigno. Puede metastatizar a hígado y pulmones. El tratamiento de elección es el quirúrgico. 

Como conclusión queremos afirmar que la presencia de tos de larga evolución debe ser investigada hasta llegar a un diagnóstico definitivo o hasta lograr su completa desaparición. Mejorías parciales de la tos, no deberán ser tenidas en cuenta como éxitos terapéuticos definitivos. 

CORRESPONDENCIA:
Sergio Casado González
Centro de Salud Virgen del Cortijo
Avda. Manoteras, 47
28050 Madrid
Tel.: 91 766 46 28
e-mail: sergiocasado@hotmail.com